El Peligro de un Corazón Tibio

A veces confundimos la “tibieza” espiritual con falta de emoción, pero Jesús va más profundo. ¿En qué estás poniendo tu confianza hoy? Descubre el verdadero significado del mensaje a Laodicea y cómo Jesús está tocando a tu puerta no para juzgarte, sino para cenar contigo.


El Mensaje a una Iglesia Autosuficiente

En Apocalipsis 3, Jesús se dirige a la iglesia de Laodicea con palabras fuertes: “¡Cómo quisiera que fueras frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, te vomitaré de mi boca”.

Para entender este mensaje, no podemos ignorar el contexto de la ciudad. Laodicea era famosa por tres cosas:

  1. Su riqueza financiera: Era un centro bancario.
  2. Su industria textil: Famosa por la confección de ropa de lana negra.
  3. Su medicina: Conocida por un ungüento para los ojos.

Sin embargo, tenía un gran defecto: su agua. No tenían fuente propia; el agua llegaba por acueductos desde lejos. Al llegar, ya no estaba fría (refrescante) ni caliente (medicinal), sino tibia, lo cual provocaba náuseas.

1. Jesús Conoce Tu Verdadera Condición

Jesús usa la realidad física de la ciudad para diagnosticar su condición espiritual. Ellos decían: “Soy rico, no necesito nada”. Pero Jesús les dice: “No te das cuenta de que eres un infeliz, miserable, pobre, ciego y estás desnudo”.

La “tibieza” aquí no es solo falta de entusiasmo. Es autosuficiencia.
Habían desplazado a Cristo de su centro para confiar en sus propias riquezas, su ropa y su medicina. Cuando nuestra seguridad está en lo que tenemos o logramos, y no en Él, nos volvemos espiritualmente tibios.

2. La Confrontación es un Acto de Amor

Es fácil pensar que cuando Dios nos disciplina es porque está enojado. Pero el texto aclara: “Yo corrijo y disciplino a todos los que amo”.

Jesús los confronta para salvarlos. Les ofrece:

  • Oro refinado en fuego (verdadera riqueza espiritual) en lugar de su dinero.
  • Vestiduras blancas (santidad y justicia) para cubrir su vergüenza.
  • Colirio (visión espiritual) para sanar su ceguera.

Si hoy sientes que Dios te está incomodando o confrontando, no te desanimes. Es porque te ama demasiado como para dejarte igual.

3. El Llamado a la Intimidad

Finalmente, Jesús hace una de las invitaciones más tiernas de la Biblia:

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.” (Apocalipsis 3:20)

La palabra griega usada para “cenar” (deipnein) se refiere a la comida principal del día, esa que se disfruta sin prisas, en larga comunión. Jesús no quiere una visita rápida de domingo. Él quiere entrar, sentarse y quedarse contigo. Quiere restaurar la intimidad que se ha perdido.

¿Cuál será tu respuesta?
Cristo no está lejos. Está a solo una puerta de distancia: la de tu corazón. Hoy Él te pregunta: ¿Me dejarás entrar?


(Basado en Apocalipsis 3:14-22)

Autor

  • Fabián Tobar es chileno y se desempeñó por años como director de la organización misionera Operación Movilización en Chile, OM. Actualmente está cursando una Maestría en Estudios Teológicos y Ministerios en el Seminario Fuller.