La inmigración en la Biblia no aparece como término moderno, pero la palabra extranjero está presente a lo largo de toda la Escritura. Desde el inicio vemos movilidad humana: Abraham es llamado a salir de su tierra (Génesis 12:1-9), José es llevado a Egipto y el pueblo de Israel vive el éxodo hacia la tierra prometida.
La inmigración en la Biblia no es un tema secundario, sino parte del desarrollo del plan de Dios.
El corazón de Dios hacia el extranjero
En Deuteronomio 10:16-19 se declara que Dios “ama también al extranjero”.
En Levítico 19:33-34 el mandato es claro: amar al extranjero como a uno mismo, recordando que Israel también fue extranjero en Egipto.
No se trata solo de legislación, sino de un mandamiento de amor.
Jesús y el llamado a amar
Jesús reafirma el principio: amarás a tu prójimo como a ti mismo (Mateo 22:37-40). Además, el envío misionero (Marcos 16:15; Mateo 28:19) muestra que la movilidad también ha sido instrumento para la expansión del evangelio.
La inmigración en la Biblia nos confronta hoy: Dios ama al extranjero, y nos manda a amarlo también.
Este artículo forma parte del contenido formativo de la
Iglesia Asamblea de Dios Las Condes .


Resalta de manera acertada el corazón de Dios hacia el extranjero, enfatizando que el mandato no es solo legal, sino profundamente espiritual: amar al prójimo sin distinción. La conexión con las enseñanzas de Jesús fortalece el mensaje, recordándonos que el amor cristiano trasciende fronteras culturales y geográficas.
Muchas Gracias Ronaldo! Esperamos que haya sido de edificación, Dios te bendiga!
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