Humildad: El ejemplo de Cristo

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Humildad: El ejemplo de Cristo
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En el mundo en que vivimos, hay algo que está súper presente en todo ámbito de cosas: la búsqueda del poder, la gloria y el éxito. Lo vemos manifestado de distintas maneras a lo largo de toda la historia humana.

Por ejemplo, las guerras normalmente se inician para tener poder sobre otros o sobre recursos. El éxito es algo tan humano que ha cautivado el corazón de las personas. La sociedad constantemente nos incentiva a buscar posiciones de poder, reconocimiento, aplauso y respeto.

Esta realidad está presente en la política, el cine, la música, la familia y en todo ámbito. Se nos llama a sobresalir sobre los demás, lo que muchas veces refleja orgullo y soberbia.

Contraste con el Reino de Dios

¿Cómo contrasta esto con lo que enseña la Palabra? ¿Son los mismos valores o son distintos?

En Filipenses 1:29–2:11, el apóstol Pablo muestra una perspectiva completamente distinta. Él mismo estaba sufriendo por causa del evangelio y enseña que el ser cristiano no solo implica creer en Cristo, sino también padecer por Él (Filipenses 1:29).

En medio de ese contexto, Pablo hace un llamado claro:

  1. Unidad
  2. Amor
  3. Humildad

Dice que debemos estar unánimes, sintiendo una misma cosa (Filipenses 2:2), y advierte:

Nada hagáis por contienda o por vanagloria (Filipenses 2:3)

Aquí aparece una palabra clave: humildad.

La humildad cristiana: una actitud contracultural

La humildad cristiana no es natural para el ser humano. Lo natural es:

  1. Buscar reconocimiento
  2. Defender nuestra posición
  3. Mirar primero por nosotros mismos

Pero el texto dice:

Estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo (Filipenses 2:3)

Esto rompe completamente con la lógica del mundo.

Además agrega:

No mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros (Filipenses 2:4)

Esto confronta directamente el egoísmo, que es una tendencia natural.

El ejemplo supremo: Jesucristo

Pablo no solo enseña el principio, sino que presenta el modelo perfecto:

Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús (Filipenses 2:5)

Jesús, siendo Dios:

  1. No se aferró a su posición
  2. Se despojó a sí mismo
  3. Tomó forma de siervo
  4. Se hizo hombre
  5. Se humilló hasta la muerte de cruz (Filipenses 2:6–8)

Aquí aparece una idea clave: siervo = esclavo.

El Dios eterno decidió humillarse voluntariamente.

No nació en privilegio, no tuvo riquezas, no ocupó cargos políticos ni buscó reconocimiento humano. Vivió como uno más y murió de la forma más humillante.

El verdadero camino a la grandeza

En Marcos 10:45, Jesús declara:

El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir

En ese mismo contexto, los discípulos buscaban posiciones de honor. Querían sentarse a la derecha e izquierda de Jesús (Marcos 10:35–37).

Pero Él responde con una enseñanza radical:

El que quiera hacerse grande será vuestro servidor (Marcos 10:43)

Aquí vemos nuevamente el principio del Reino:

  1. El mundo: grandeza = poder
  2. Cristo: grandeza = servicio

Un peligro dentro de la Iglesia

Esta no es solo una tentación del mundo. También puede ocurrir dentro de la iglesia:

  1. Buscar reconocimiento
  2. Querer sobresalir
  3. Competir por posiciones

Esto rompe la unidad y la comunión.

Por eso Pablo insiste en que la humildad cristiana es esencial para:

  1. La unidad
  2. El amor
  3. La comunión en el Espíritu

Un proceso de transformación

En Filipenses 1:6 se afirma:

El que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará

La humildad no es automática, es un proceso.

Dios está trabajando en nosotros para:

  1. Crecer en amor (Filipenses 1:9)
  2. Dar frutos de justicia (Filipenses 1:11)
  3. Formar el carácter de Cristo

El llamado final

El llamado es claro:

  1. No vivir para la vanagloria
  2. No actuar por egoísmo
  3. No buscar aplausos
  4. Vivir para servir

Seguir el ejemplo de Cristo implica adoptar su sentir: humillarse, servir y entregar la vida por otros.

Si quieres seguir profundizando en este tipo de enseñanzas, puedes visitar a
Iglesia Asamblea de Dios Las Condes .

Autor

  • Presbítero Iglesia Asamblea de Dios Las Condes
    Derek Bull es chileno y se ha desempeñado desde 1997 como miembro activo de la iglesia, colaborando en la labor pastoral en distintas áreas de su misión, como estudios bíblicos, organización y administración.