Guardados para Glorificar a Cristo en Medio del Mundo

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Guardados para Glorificar a Cristo en Medio del Mundo
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Guardados para Glorificar a Cristo en Medio del Mundo es una enseñanza basada en Juan 17:6-19, donde Jesús ora al Padre por sus discípulos antes de ir a la cruz, revelando cómo ellos participan de la gloria de Dios mientras permanecen fieles en medio de un mundo caído.

La semana pasada comenzamos una predicación basada en la última oración que hizo Jesús. En esta oración, Él ora por sí mismo, por sus discípulos y también por aquellos que habrían de creer por medio de la palabra de sus discípulos.

En la primera sección de Juan 17 vimos “la danza de la gloria”, donde el Padre glorifica al Hijo y el Hijo glorifica al Padre. Allí comprendimos que Jesús no fue creado, sino que es Dios eterno, que estuvo desde la eternidad con el Padre. También vimos que Jesús es Dios encarnado, que vino a este mundo tomando cuerpo humano con el propósito de glorificar al Padre.

Jesús declara:

“He hecho todo lo que me diste que hiciese” (Juan 17).

Glorificar al Hijo implicaba ir a la cruz. Aunque la cruz fue un símbolo de muerte y vergüenza en el Imperio Romano, para Jesús fue gloriosa porque allí obedeció perfectamente al Padre y cumplió el propósito eterno de traer perdón y vida eterna.

Todo lo que hizo Jesús en la tierra fue para la gloria de Dios. El desafío entonces es preguntarnos:

¿Vivimos también nosotros para la gloria de Dios?

Los discípulos participan de la gloria de Cristo

En Juan 17:6-10, Jesús comienza a orar específicamente por sus discípulos.

Él dice:

“He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste” (Juan 17:6).

Jesús habla de aquellos que el Padre le dio y que han guardado Su palabra. En otras versiones bíblicas, la expresión “guardar” también puede traducirse como “obedecer”. Asimismo, “recibir” implica aceptar verdaderamente el mensaje.

Los discípulos obedecieron, recibieron y creyeron el Evangelio. Ellos reconocieron que Jesús había salido del Padre y que había sido enviado por Él.

Aquí aparece nuevamente el núcleo del Evangelio:

  • El Padre envió a Su Hijo al mundo.
  • El Hijo vino en obediencia perfecta.
  • Jesús vino con el propósito de ir a la cruz.
  • Por medio de Él hay vida eterna.

Como dice Juan 17:3:

“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”.

Los discípulos glorificaron a Cristo porque creyeron en Él.

Cuando una persona cree verdaderamente en el Evangelio, el Padre y el Hijo reciben gloria.

La fe genuina produce obediencia y perseverancia.

Muchos dicen creer en Jesús, pero la pregunta sigue siendo:

¿Estamos guardando Su palabra?

Jesús ora por la unidad de sus discípulos

En Juan 17:11-12, Jesús ruega al Padre:

“Guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros”.

La unidad entre el Padre y el Hijo es perfecta. Comparten la misma gloria, la misma naturaleza divina y el mismo propósito.

Ahora Jesús pide que sus discípulos también participen de esa unidad.

Cuando la iglesia vive en unidad, refleja la gloria de Dios delante del mundo.

La unidad cristiana demuestra que Cristo vive y que el Evangelio es real.

El Evangelio no fue diseñado para vivirse de manera aislada. No existe el cristiano solitario.

Dios estableció la iglesia para que Su pueblo adore unido, estudie la Escritura unido y permanezca unido en Cristo.

La pregunta entonces es:

  1. ¿Cómo está nuestra comunión con Dios?
  2. ¿Cómo está nuestra comunión con la iglesia?
  3. ¿Puede el mundo ver la unidad de Cristo en nosotros?

Guardados para glorificar a Cristo en medio del mundo

En Juan 17:13-19, Jesús declara:

“No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal” (Juan 17:15).

Jesús no pide que sus discípulos sean removidos del mundo. Él pide que el Padre los guarde mientras permanecen en medio de él.

En esta sección aparece repetidamente la palabra “mundo”. En el texto original se utiliza la palabra “kosmos”, cuyo significado puede variar según el contexto.

El mundo como creación

En algunos pasajes, “mundo” se refiere a toda la creación de Dios.

Por ejemplo:

“El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay” (Hechos 17:24).

El mundo como humanidad

En otros textos, “mundo” representa a la humanidad.

Por ejemplo:

“Porque de tal manera amó Dios al mundo” (Juan 3:16).

Aquí se habla del amor de Dios por las personas, a quienes envió a Su Hijo para salvación.

El mundo como esfera de aflicción

También puede referirse al ámbito donde los seres humanos experimentan dolor y sufrimiento.

Jesús dijo:

“En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).

El mundo como sistema caído

En Juan 17, el significado principal apunta al sistema humano caído y rebelde contra Dios.

Como enseña 1 Juan 2:15-16:

“No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo”.

Aquí el mundo representa los valores, deseos y estructuras que se oponen a Dios.

Jesús ora entonces para que sus discípulos permanezcan firmes en medio de un sistema que rechaza el Evangelio.

Por eso declara:

“No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo” (Juan 17:14).

Cuando una persona cree verdaderamente en Cristo, deja de pertenecer espiritualmente al sistema caído y comienza a vivir conforme a la verdad de Dios.

Tres recursos que Jesús entrega a sus discípulos

En esta oración, Jesús muestra tres recursos fundamentales para que sus discípulos permanezcan firmes.

1. El gozo

Jesús dice:

“Para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos” (Juan 17:13).

El gozo de la salvación fortalece al creyente en medio de las dificultades.

La pregunta es:

¿Cómo está hoy nuestro gozo en Cristo?

2. La Palabra de Dios

Jesús declara:

“Yo les he dado tu palabra” (Juan 17:14).

No hay victoria espiritual sin permanecer en la Palabra.

Así como Jesús respondió a Satanás diciendo “Escrito está”, los creyentes también necesitan permanecer afirmados en la verdad de Dios.

Por eso Jesús ora:

“Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad” (Juan 17:17).

3. La misión

Jesús también entrega una misión:

“Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo” (Juan 17:18).

Cristo hace partícipes a sus discípulos de la proclamación del Evangelio.

Así como el Padre envió al Hijo, ahora el Hijo envía a su iglesia.

Permanecer fieles en medio del mundo

Jesús ora para que sus discípulos sean guardados, permanezcan unidos y glorifiquen a Dios en medio de un mundo que rechaza el Evangelio.

Cristo sigue intercediendo por los suyos.

Él continúa fortaleciendo a aquellos que han perdido el gozo, a quienes se han debilitado espiritualmente y a quienes necesitan volver a permanecer en Su palabra.

La invitación es volver a Cristo, permanecer en Su verdad y vivir para Su gloria.

Porque fuimos guardados para glorificar a Cristo en medio del mundo.

Para más información, puedes visitar
Iglesia Asamblea de Dios Las Condes .

Autor

  • Pastor Iglesia Asamblea de Dios Las Condes
    Fabián Tobar es chileno y se desempeñó por años como director de la organización misionera Operación Movilización en Chile, OM. Actualmente está cursando una Maestría en Estudios Teológicos y Ministerios en el Seminario Fuller.